Las enfermedades venosas afectan a 1 de cada 3 adultos en algún momento de su vida. Aunque la inactividad física y la mala alimentación son los factores más conocidos, existen otros hábitos cotidianos que también pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de las várices.
A continuación, te compartimos algunos de ellos:
FUMAR
El tabaco provoca estrechamiento de los vasos sanguíneos (vasoconstricción), lo que dificulta la circulación y favorece el daño en las paredes venosas. Además, los componentes tóxicos del cigarro afectan la oxigenación de los tejidos y debilitan las válvulas venosas, aumentando el riesgo de insuficiencia venosa.


CONSUMIR CAFEINA EN EXCESO
Aunque una o dos tazas de café al día no representan problema, el consumo excesivo (más de tres tazas diarias) puede causar vasoconstricción, reduciendo el flujo sanguíneo y contribuyendo a la sensación de pesadez o calambres en las piernas.
BEBER ALCOHOL EN EXCESO
El alcohol actúa como vasodilatador, y su consumo frecuente o en grandes cantidades puede provocar que las venas se dilaten más de lo normal, afectando el correcto funcionamiento de las válvulas venosas y favoreciendo la acumulación de sangre en las extremidades inferiores.
ESTRÉS CRÓNICO
El estrés sostenido eleva los niveles de cortisol y adrenalina, sustancias que provocan vasoconstricción y aumentan la presión sanguínea. Con el tiempo, esto puede impactar negativamente la salud de las venas. Practicar técnicas de relajación, ejercicio regular o actividades recreativas ayuda a mantener una buena salud circulatoria.
VUELOS FRECUENTES O VIAJES PROLONGADOS
Durante los vuelos, la presión en cabina y la inmovilidad prolongada reducen el flujo sanguíneo y pueden generar inflamación o sensación de pesadez. Si viajas con frecuencia, procura levantarte, mover las piernas, hidratarte bien y usar medias de compresión si tu médico lo recomienda.
PERMANECER MUCHO TIEMPO SENTADA O DE PIE
Pasar mucho tiempo sentado como de pie sin moverte dificulta el retorno venoso, especialmente en las piernas. La fuerza de gravedad hace que la sangre se acumule en la parte inferior del cuerpo, aumentando el riesgo de várices.
Lo ideal es realizar pausas activas cada 45-60 minutos, mover los tobillos, caminar unos pasos o elevar las piernas cuando sea posible.
Adoptar hábitos saludables, mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física regularmente puede marcar una gran diferencia en la prevención de várices.

Dra. Tania Susana Plazola Stephens


